Este documento nace como un ejercicio de escucha y reconstrucción de la verdad a partir de los testimonios de quienes vivieron en carne propia la represión del Estado, que entre diciembre de 2022 y febrero de 2023, dejó 50 personas fallecidas, entre ellas menores de edad. Voces de Andahuaylas (Apurímac), Ayacucho, Juliaca (Puno), Cusco y Pichanaki (Junín) se entrelazan aquí para contar lo que sucedió, para exigir justicia y para dejar en claro que el olvido y el silencio no son una opción.
Este esfuerzo es también un acto de denuncia. Las historias que se presentan a continuación revelan, entre otros elementos, el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades, la criminalización de la protesta y la profunda herida que la violencia estatal ha dejado en poblaciones enteras. Al menos 20 de los casos analizados por Amnistía Internacional pueden constituir ejecuciones extrajudiciales. Familias enteras quedaron marcadas por la pérdida de sus seres queridos, y los sobrevivientes arrastran secuelas físicas y psicológicas que transformarán para siempre sus vidas.
Esta publicación no solo es un testimonio del dolor; es también una muestra de la valentía y la dignidad de quienes se han organizado para buscar justicia. La Asociación Nacional de Familiares y Víctimas de la Masacre 2022-2023, así como diversas organizaciones locales, han convertido su duelo en acción, logrando que sus demandas resuenen más allá de sus territorios. Sus testimonios no solo reconstruyen los hechos, sino que también desafían la narrativa oficial que pretende justificar lo injustificable.